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Edu y Lydia organizaron una boda diferente. Los invitados pasaron dos noches en tiendas de campaña en la finca que habían elegido para celebrar su boda. Fue una boda campestre, sencilla pero llena de magia, buen rollo y diversión.

La fiesta empezó mucho antes que la ceremonia, con una gran comida de todos los invitados, baños en la piscina y muchas risas. Y toda la boda continuó así, con un ambiente de fiesta entre amigos.

 

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